Stand 38
Sara Piñeiro | Edu Gil Alsina
En el encuentro entre Edu Gil Alsina y Sara Piñeiro se articula una misma deriva: la de la imagen entendida no como forma concluida, sino como sistema de desplazamientos, fricciones y restos. No se trata tanto de representar el mundo como de observar cómo éste se desajusta al ser mirado, cómo la imagen se abre cuando es citada, tocada o sustraída de su lugar de estabilidad. En ese sentido, ambas prácticas operan desde una economía de la atención que rehúye la clausura narrativa y apuesta por la persistencia de lo inacabado.
En Gil, la pintura se construye como un dispositivo de lectura lenta donde el fragmento, la repetición y la variación de escala producen una oscilación constante entre proximidad y distancia, entre lo que se ve y lo que se recuerda haber visto. En Piñeiro, ese desplazamiento se traslada al estatuto mismo de la materia: cintas, siliconas, residuos industriales y superficies desactivadas que abandonan su función original para convertirse en restos activos de una visualidad en suspensión. Entre ambos, la propuesta de NÉBOA para Artesantander propone una topología de la imagen como campo inestable, donde mirar implica aceptar que toda forma es ya un tránsito.
Edu Gil
El Tacte, 2025, Óleo sobre algodón, 146 x 114 cm
Edu Gil
Escola de dansa corrents, 2024. Óleo sobre algodón, 27 x 22 cm | Vagó, 2025. Óleo sobre algodón, 19 x 24 cm
Edu Gil
Via, 2025. Óleo sobre algodón y tinta sobre papel. 21,5 x 13 cm y 22 x 16 cm
Edu Gil
Mitjons, 2025. Óleo sobre algodón. 114 x 146 cm
Edu Gil
S/T, 2025. Óleo sobre tela. 22,3 x 16,5 cm
Edu Gil
Constantí, 2025. Óleo sobre algodón, 27 x 22 cm
Edu Gil
Palmell, 2025. Óleo sobre algodón. 22 x 27 cm
Edu Gil
Cascs, 2025. Óleo sobre algodón. 22 x 16 cm
Sara Piñeiro
ser un centauro, 2026. Polvo de granito silvestre semimoreno, polvo de ladrillo y yeso doméstico, polvo de granito azul noche, polvo de granito gris perla, silicona de estaño blanca, silicona de estaño translúcida, perfil plano de acero y varita de acero corrugada. 130 x 70 x 4 cm
Sara Piñeiro
the long cool stare, 2026. Polvo de granito blanco perla, polvo de granito blanco cristal, silicona de estaño y varita de acero corrugada. 120 x 20 x 4 cm
Sara Piñeiro
Sen titulo IV (un gris similar a un gris), 2026, Polvo de granito blanco cristal, azul platino y blanco perla, varillas de acero corrugadas y cordeles.
Sara Piñeiro (Sanxenxo, 1996) desarrolla su práctica entre Galicia y el País Vasco. Su trabajo se sitúa en un territorio adisciplinar desde el que investiga la tensión entre imagen y apariencia, articulada a través del uso de materiales frágiles y formatos que operan como superficies sensibles. En ellas, la artista atiende a las connotaciones, gestos y desplazamientos que el propio material es capaz de activar, poniendo en cuestión los regímenes de visibilidad y construcción de la imagen.
Es graduada en Bellas Artes por la Universidade de Vigo, donde también cursa el Máster en Dirección de Arte en Publicidad, formación que compagina con una beca de colaboración en el Departamento de Pintura de la Facultad de Bellas Artes de Pontevedra. Previamente, estudia Biología en la Universidade de Santiago de Compostela. Completa su formación con el Máster en Pintura por la EHU/UPV y una estancia en el estudio de Regina de Miguel en Berlín.
Actualmente desarrolla una investigación doctoral en torno a la autoimagen del artista contemporáneo como dispositivo estructural en los nuevos territorios mediáticos, en relación con la praxis artística, tras obtener una beca predoctoral de la Xunta de Galicia. En 2025 amplía esta investigación con una estancia en la Universiteit van Amsterdam.
En 2026 es seleccionada para la segunda edición de las residencias Novos Valores, en cuyo marco desarrolla estancias en la Walter Leblanc Foundation (Bruselas) y en el Centro de Creación Contemporánea Matadero Madrid; los resultados de este proceso se presentarán en la Bienal de Pontevedra de 2027. Previamente, ha sido artista residente en el Encuentro de Artistas Emergentes del Pazo de Mariñán (2025) y en las Residencias Artísticas Celestino Cuevas, en Reinosa (2025).
Su trabajo se ha presentado en instituciones y espacios como el Auditorio de Galicia, el Museo de Pontevedra, Galería NÉBOA, Espacio Alexandra, Sala El Brocense, Casa de la Alhóndiga y el Palacio de Horcasitas, entre otros.
Edu Gil Alsina (Barcelona, 2002) desarrolla su práctica pictórica entre la observación del entorno y la exploración de las potencialidades de la imagen. Su trabajo investiga el vínculo entre desplazamiento y mirada, articulando un diálogo constante entre lo formal y lo narrativo, entre la pintura y la vida, lo que queda dentro y fuera del bastidor, adentrándose en esa ambivalencia.
Es graduado en Bellas Artes por la Universitat de Barcelona (2024). Entre sus exposiciones individuales destacan El mico blau en NÉBOA (Lugo, 2026), Pit Roig en Espai 19 (Barcelona, 2025) y Màquina, mirada en Proyecto REME (Barcelona, 2025) en el marco del festival Artnou. Ha participado en exposiciones colectivas como Entre pròpies i estranyes en Halfhouse (Barcelona, 2025), 2025_N1 en Piramidón (Barcelona, 2025), Plec ple en 200Cent (Barcelona, 2025) y Esquinçar superfícies en Sala d’Art Jove (Barcelona, 2023).
En los últimos años ha participado en programas de residencia como el Centro de Arte Piramidón (Barcelona, 2024) y las Residencias Artísticas Celestino Cuevas (Reinosa, 2025), donde su proyecto Entre casi nada y casi algo fue reconocido con el premio a la mejor obra del periodo de residencia. Asimismo, ha recibido diversas becas y apoyos a la creación, entre ellos Art Jove Creació (2023), la Borsa de viatge de la Fundació Ramon Amigó Cuyàs (2024), con la que realizó una estancia en Edimburgo, y las Ayudas a la Creación de la Fundació Felícia Fuster (2025). Ha completado su formación mediante talleres con artistas como David Bestué, Sara de Ubieta o Marc Navarro, y ha participado en el programa Emboscada #12, comisariado por Alberto Peral en EINA (2024). También ha expuesto en la feria SWAB junto a Espai 19 (Barcelona, 2005).
En su práctica se usa de imágenes existentes para rearticularlas desde la pintura, entendiendo la imagen como un elemento potencial, nunca completamente resuelto. A través de operaciones de repetición, fragmentación y cambio de escala, genera desplazamientos de sentido que activan un espacio de ambigüedad y atención. La pintura se concibe como una superficie de pensamiento y un espacio de maniobra con el que atiende a cuestiones relativas al hecho visual, como la mirada, el desplazamiento, la emancipación o el mismo lenguaje pictórico.
Su trabajo plantea un recorrido abierto entre imagen, medio y relato, insistiendo en la pintura como un territorio de tránsito donde citar o “volver a decir” imágenes no busca fijar su sentido cerrado, sino revelar su inestabilidad y su potencia de transformación.